Para su validez en renovaciones de seguros, las firmas digitales deben crearse utilizando un método que garantice la fiabilidad y la seguridad, como el cifrado y los rastros de auditoría. Deben cumplir con la Ley de Transacciones Electrónicas (Victoria) de 2000 y cualquier guía relevante de la Autoridad de Regulación Prudencial de Australia (APRA) o la Comisión Australiana de Valores e Inversiones (ASIC), confirmando la identidad y el consentimiento del firmante.