Las firmas digitales en los contratos de defensa australianos deben cumplir con la Ley de Transacciones Electrónicas de 1999 (Cth) y el Reglamento de Transacciones Electrónicas de 2020. Además, deben adherirse a los protocolos de seguridad bajo el Programa de Seguridad de la Industria de Defensa (DISP) para garantizar autenticidad, integridad y no repudio.