


El desarrollo de los servicios de firma electrónica está intrínsecamente ligado a la transformación más amplia de la computación en la nube. A medida que las industrias buscan agilidad, escalabilidad y resiliencia, el mercado de la firma digital está experimentando una transformación estructural. Y en el centro de esta transformación se encuentra un requisito estratégico: un cambio a modelos de nube con implementaciones híbridas y arquitecturas activo-activo. El último informe “El estado de la implementación de la firma electrónica”, encargado por OneSpan y publicado por Forrester Consulting, señala que estos cambios arquitectónicos están remodelando fundamentalmente el panorama de la industria.
Según la encuesta del informe a más de 300 tomadores de decisiones de TI y negocios a nivel mundial, el 84% de los encuestados dice que migrar los flujos de trabajo de firma electrónica a la nube es ahora una prioridad. Este dato no solo es alto en proporción, sino también significativo. Hace apenas unos años, la implementación totalmente local seguía siendo la corriente principal para industrias como los servicios financieros, el gobierno y la atención médica, donde el cumplimiento y la soberanía de los datos dominaban la toma de decisiones. Hoy en día, las necesidades reales están rompiendo las preferencias tradicionales.
La transformación no es por el simple hecho de cambiar, sino que está impulsada por el rendimiento, la continuidad del negocio y la experiencia del cliente. La investigación muestra además que el 88% de las empresas están implementando o evaluando modelos de implementación híbrida. El modo híbrido tiene la doble ventaja de cumplir con los requisitos de residencia de datos regionales y aprovechar la escalabilidad y la facilidad de administración de los sistemas de computación en la nube. Para las empresas multinacionales que manejan datos confidenciales de clientes en múltiples jurisdicciones, la soberanía digital no es solo una palabra de moda, sino una necesidad comercial. La nube híbrida permite almacenar datos y ejecutar firmas localmente o en una nube regional, al tiempo que permite la orquestación de servicios y la conveniencia a través de una nube pública.
Pero la infraestructura por sí sola no define la capacidad de respuesta. Las empresas reconocen cada vez más la necesidad de alta disponibilidad y continuidad operativa. Las arquitecturas activo-activo, es decir, los mismos sistemas que se ejecutan en paralelo en diferentes ubicaciones, se han convertido en la columna vertebral de la confiabilidad de los sistemas de firma electrónica modernos. Los modelos tradicionales de recuperación ante desastres a menudo se basan en operaciones manuales o sistemas de respaldo, lo que puede provocar tiempo de inactividad durante la conmutación. La arquitectura activo-activo permite la conmutación de transacciones automática, instantánea e imperceptible para el usuario.
El informe muestra que el 78% de las organizaciones encuestadas considera que el tiempo de actividad y el rendimiento del sistema son métricas clave para las plataformas de firma electrónica. Esto no es sorprendente. En la economía globalizada actual, la necesidad de firmar, sellar y almacenar documentos se mide en segundos, y la latencia o la falta de disponibilidad del sistema se convertirán en riesgos comerciales. Ya sea la incorporación de clientes, la firma de contratos o la aprobación de préstamos, los retrasos en los procesos de firma pueden provocar la pérdida de ingresos, el incumplimiento de contratos o la disminución de la confianza del cliente.
Sin embargo, el camino hacia la modernización de la nube no es único para todos. El informe también refleja diferencias regionales: en los mercados europeos donde la protección de datos está estrictamente regulada por regulaciones como GDPR y Schrems II, el 92% de las organizaciones tiene la intención de adoptar modelos híbridos, mucho más que el 81% en América del Norte. Esta diferencia muestra que, en el ecosistema de la firma electrónica, las decisiones de infraestructura no son solo opciones técnicas, sino que también están profundamente influenciadas por el entorno regulatorio.
Otra información comercial proviene de cómo las empresas evalúan a los posibles proveedores de firmas digitales. Los criterios de evaluación ya no son solo la funcionalidad o el precio, sino que la arquitectura del sistema, especialmente la flexibilidad de la implementación en la nube y la garantía de disponibilidad, se han convertido en consideraciones centrales. El informe muestra que el 75% de las empresas considera que la flexibilidad de la arquitectura es “muy importante” o “crítica” en la selección de proveedores.
Esta tendencia refleja un cambio amplio en las estrategias de adquisición corporativas: la seguridad, el cumplimiento y la continuidad del negocio han entrado en las discusiones a nivel de la junta directiva. Los tomadores de decisiones están impulsando la alineación de las opciones tecnológicas con los objetivos estratégicos. Como resultado, los proveedores que pueden proporcionar implementaciones híbridas y diseños de arquitectura activo-activo están obteniendo una ventaja competitiva significativa. Lo que ofrecen no es solo software, sino una garantía.
Tomemos como ejemplo la nueva arquitectura confiable de OneSpan. Como se menciona brevemente en el informe, esta arquitectura coincide con el modelo activo-activo y, al mismo tiempo, brinda a los clientes un control preciso sobre la residencia de los datos. Al combinar servicios de confianza centralizados, como la autenticación y la administración de claves, con el procesamiento de datos distribuido, el sistema logra el cumplimiento sin sacrificar la resiliencia y la flexibilidad. Este tipo de infraestructura es un punto de venta, un factor diferenciador y una estrategia de cumplimiento.
De cara al futuro, esta tendencia tendrá implicaciones más amplias. A medida que se digitalicen más procesos comerciales, desde hipotecas y reclamaciones de seguros hasta contratos de trabajo, la necesidad de ejecución de documentos en tiempo real seguirá creciendo. Los sistemas no solo deben ampliar la funcionalidad a medida que crece el negocio, sino que también deben cumplir con las políticas locales de procesamiento de datos. La intersección de la flexibilidad de la computación en la nube y la aplicación del cumplimiento se convertirá en el campo de batalla para los futuros ganadores de la industria.
Sin embargo, vale la pena mencionar una paradoja que enfrentan algunos líderes de TI: migrar los sistemas a la nube es sin duda una necesidad estratégica, pero administrar eficazmente la complejidad de una arquitectura híbrida activo-activo requiere una orquestación cuidadosa del sistema. Esta no es una simple migración, sino una reestructuración de la arquitectura. Muchos entornos de firma electrónica tradicionales no están diseñados para el procesamiento distribuido, la replicación de baja latencia o las zonas de disponibilidad continua. Las organizaciones deben planificar los procesos de integración, realizar pruebas de latencia, realizar auditorías de cumplimiento y fortalecer los mecanismos de seguridad entre regiones.
Además, el cambio a una arquitectura activo-activo no es solo un desafío técnico, sino que también plantea nuevos requisitos para la preparación de la organización. Los equipos de TI deben monitorear de forma proactiva los entornos operativos de múltiples sitios, garantizar la coherencia de las operaciones de cifrado entre los nodos y coordinar la respuesta a incidentes entre regiones. Esto significa que las organizaciones deben invertir más en herramientas de observabilidad nativas de la nube, prácticas de DevSecOps y marcos de gobernanza de confianza cero.
¿Qué significa esto para el panorama de los proveedores de firmas digitales? El mercado dará paso a la consolidación y la especialización. Los proveedores que no puedan proporcionar un tiempo de actividad verificable o modelos de implementación flexibles quedarán marginados. Por otro lado, la cooperación entre los proveedores de servicios en la nube a hiperescala y las plataformas de firma electrónica también se profundizará para ofrecer conjuntamente zonas de cumplimiento geográfico, modelos de autenticación federada y servicios de confianza integrados.
En resumen, la era de la “nube opcional” para los servicios de firma electrónica ha terminado. La pregunta ya no es si migrar, sino cómo migrar. El informe de Forrester señala claramente que la implementación híbrida y la arquitectura activo-activo no son configuraciones periféricas, sino principios de diseño fundamentales para las plataformas de firma electrónica de próxima generación. Para las empresas, adoptarlos no es solo para garantizar que los sistemas sigan funcionando, sino también para defender la confianza del cliente en una economía que prioriza lo digital.
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