Las firmas electrónicas son admisibles para la mayoría de los documentos hipotecarios en Australia, según lo regulado por la Ley de Transacciones Electrónicas de 1999. Sin embargo, ciertos documentos, como aquellos que requieren testigos según las leyes estatales específicas de transferencia de propiedad, pueden necesitar medidas adicionales de cumplimiento para garantizar su ejecutabilidad. Los bancos suelen aceptar firmas electrónicas que cumplan con los estándares de la Autoridad de Regulación Prudencial de Australia (APRA).