Las características esenciales incluyen autenticación fuerte (por ejemplo, autenticación multifactor o certificados digitales), encriptación de datos en tránsito y en reposo, rastros de auditoría evidentes de manipulación para no repudio, y controles de acceso para prevenir accesos no autorizados. Estas aseguran la integridad del documento y la verificación del firmante, como lo exigen las directrices regulatorias de la ASIC para transacciones electrónicas en contextos financieros.